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¿Qué comparten las casas cueva con la energía solar pasiva?

¿Qué comparten las casas cueva con la energía solar pasiva?

¿Casa cueva o energía solar pasiva?

En España conocemos el concepto de casa cueva, ya sea porque hemos tenido el placer de visitar las casas cueva en Andalucía o en las Islas Canarias.

Y qué tienen que ver las casas cueva con la energía solar pasiva, aunque no lo creamos, mucho. Vamos por partes.

¿Qué es la energía solar pasiva?

La energía solar pasiva es aquella energía que aprovecha la luz solar directa, sin llegar a transformarla en otra forma de energía. Al contrario de lo que hace la energía solar activa, la energía solar pasiva trata de aprovechar al máximo la luz del sol mediante diferentes elementos de la edificación.

Entonces, ¿en qué se diferencia la energía solar pasiva de la energía solar activa? La energía solar activa es aquella que recoge la luz del sol y, a través de paneles solares, la transforma en electricidad, es lo que conocemos como energía fotovoltaica. Mientras que la energía solar pasiva se limita a recibir la luz del sol.

Es por esta razón que decimos que las casas cueva y la energía solar pasiva son similares. El principio de la energía solar pasiva es construir un edificio que aproveche la luz directa del sol, para mantener así el calor en invierno o el fresco en verano. A la misma vez, aprovecha todas las horas solares del día para no recurrir a la red eléctrica. Más o menos lo mismo que una casa cueva ¿no?

¿Qué comparte la casa cueva con la energía solar pasiva?

Vamos a explicar los elementos arquitectónicos que componen la energía solar pasiva y que comparte con la casa cueva para comprender un poco más la similitud.

Masa térmica

Cuando hablamos de masa térmica nos referimos al calor que absorben las paredes, el suelo o el techo de la vivienda gracias a la luz solar directa. Al igual que en una casa cueva, lo ideal es optar por materiales que absorban la energía solar de forma eficiente. Una casa cueva tiene la capacidad de absorber la luz solar porque el material del que está formada suele ser piedra, de manera que durante las horas de luz absorbe todo el calor y lo desprende lentamente a lo largo del día. Esto mismo queremos conseguir cuando realizamos una vivienda de energía solar pasiva. Por otro lado, para mantenerse fresco hablaremos más adelante del uso de ventanas para la ventilación, del mismo modo que se pueden utilizar persianas. Las casas cueva se mantienen frescas en verano porque el aislamiento natural del que se favorecen suelen ser paredes gruesas que no permiten penetrar del todo el calor, del mismo modo, la ventilación en las casas cueva es igual de esencial que en la energía solar pasiva.

A la hora de realizar una construcción de energía solar pasiva los materiales ideales para que la masa térmica sea la idónea serían; ladrillo, hormigón o piedra.

Aislamiento térmico

Este es otro de los factores esenciales de la energía solar pasiva y que también podemos observar en las casas cueva. El aislamiento térmico, en una vivienda de energía solar pasiva, es el que impide la pérdida de calor en invierno, al igual que dificulta la total penetración del calor en verano. Las casas cueva a las que nos referimos también se benefician de este componente. Al contrario que en una edificación de energía solar pasiva, donde el aislamiento es un componente más que añadir en la construcción, en las casas cueva el aislamiento térmico está integrado. Este se obtiene de manera natural, ya que estas están situadas en lugares bajo tierra, excavadas en montañas o cuevas formadas por la naturaleza.

A la hora de realizar una construcción de energía solar pasiva la elección del aislamiento térmico es clave, ya que mientras mejor sea el aislamiento más protegida estará la vivienda. A su vez, se tiene que colocar en toda la vivienda (paredes, techos y ventanas) de manera que el calor no se escape. Es conveniente que el aislamiento se concentre en el tejado, porque es el espacio donde se producen mayores pérdidas.

Ventanas

En la energía solar pasiva las ventanas son la herramienta que permite el paso de la luz solar a la vivienda. De manera que cumple dos funciones: por un lado, aportan luminosidad a la casa, de modo que no consumimos energía de la red durante las horas solares y, por el otro lado, aportan calor a la vivienda, ya que permiten pasar la luz solar por el cristal y calentar la casa. Gracias a esto, el uso de la calefacción disminuye, ya que la casa se calienta de manera natural. Esta misma lógica es la que se utiliza en las casas cueva, pues, las ventanas están colocadas estratégicamente, de tal forma que aportan luminosidad, calor en invierno y fresco en verano. Tanto en la energía solar pasiva como en las casas cueva, las ventanas sirven para airear la vivienda, de tal modo que en verano redistribuye el calor que entra directamente y lo disipa.

A la hora de realizar una construcción de energía solar pasiva la ubicación de las ventanas y el aislamiento de estas son dos factores clave para aprovechar al máximo la energía solar pasiva. Lo idóneo sería orientar las ventanas hacia el sur con una inclinación de 30 grados.

Estos tres elementos son los esenciales de los que está compuesto una edificación que se beneficia de la energía solar pasiva y una casa cueva ¿vemos la similitud entre ambas?

Nuestros ancestros entendieron que las casas cueva eran lugares ideales para residir y protegerse de las estaciones, del mismo modo, nosotros estamos volviendo a entender que vivir en cuevas no era una idea primitiva y aplicamos los mismos principios a nuevas edificaciones para hacerlas más eficientes energéticamente. La energía solar pasiva sirve para ahorrar en el gasto energético, pues, como comentamos anteriormente, al hacer uso de los elementos naturales que la tierra nos ofrece, no dependemos de la red eléctrica para ver durante el día, ni de la calefacción para no enfriarnos en invierno. La energía solar pasiva se puede realizar en edificaciones nuevas, del mismo modo que se puede modificar edificaciones antiguas para reformarlas a la energía solar pasiva.

Además, si combinamos la energía solar pasiva con la activa, podemos ahorrar mucho más en nuestra factura, del mismo modo que cuidar el planeta convirtiéndonos en autoconsumidores de nuestra propia energía.

Al elegir a Solarama como tu socio solar, nos encargaremos de todos los aspectos de tu instalación, desde el diseño, la financiación y las garantías, hasta la legalización y tramitación de estas ayudas, y el seguimiento de la operación correcta y optimizada durante los años posteriores.
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