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Diferencias entre la energía fotovoltaica y la energía solar térmica

Diferencias entre la energía fotovoltaica y la energía solar térmica

Diferencias entre la energía solar térmica y la energía fotovoltaica

El sol es indispensable para la existencia de vida en el planeta: es el responsable del ciclo del agua, de la fotosíntesis, de la vida. Las primeras civilizaciones fueron conscientes y, a medida que las civilizaciones han evolucionado, también han evolucionado las técnicas para aprovechar la energía que genera el sol. Al principio surgieron técnicas para aprovechar la energía solar de forma pasiva, más adelante se desarrollaron técnicas para aprovechar el calor que desprende el sol mediante la energía solar térmica, y posteriormente se aprovechó la luz del sol para producir energía solar fotovoltaica. A lo largo de los siglos el sol ha servido a la humanidad para mucho, por ejemplo, los griegos y los romanos utilizaban la energía del sol de forma pasiva, de manera que adaptaban sus viviendas para aprovechar al máximo los dos elementos más básicos que ofrece esta estrella; el calor y la luz.

La energía procedente del sol ha ganado muchos seguidores estos últimos años como alternativa a las energías fósiles, ya que, las segundas son energías contaminantes no renovables que dañan y perjudican al planeta, al contrario que las energías solares que son renovables y limpias.

Energía solar térmica

Ya en el siglo XVIII se experimentaba con prácticas relacionadas con la energía solar térmica, como la creación de la caja caliente por parte Horace de Saussure. En cambio, es en el año 1891 cuando Clarence Kemp inventa y patenta el calentador solar, dando origen al primer invento de energía solar térmica que sirve para calentar el agua sanitaria.

La energía solar térmica terminó de popularizarse a mediados del siglo XX cuando se le empezó a dar un uso doméstico en las viviendas. La principal diferencia entre la energía solar térmica con la energía fotovoltaica es que, la energía solar térmica aprovecha el calor del sol. De manera que utiliza el calor que genera el sol para calentar su sistema de placas. El principal uso de esta energía solar térmica es el de calentar agua sanitaria, además de servir para la climatización de las viviendas o edificios.

Energía solar fotovoltaica

[La energía solar fotovoltaica también aparece a mediados del siglo XIX]( “Origen de la energía fotovoltaica”), pero llega a las viviendas para uso doméstico más tarde que la energía solar térmica, pues cuando empezó a investigarse acerca de esta manera de producir energía, los materiales con los que se conseguían eran más caros que en la actualidad. Actualmente los materiales que se utilizan para crear sistemas fotovoltaicos están al alcance de más personas, de forma, que el autoconsumo en España está cada vez más latente.

La energía fotovoltaica, a diferencia de la energía solar térmica, utiliza la luz del sol para generar energía. Como comentamos con anterioridad, la energía solar térmica aprovecha el calor del sol para calentar así agua sanitaria o climatizar las viviendas. La energía fotovoltaica, en cambio, genera energía mediante los rayos de sol. Las placas solares fotovoltaicas tienen unos componentes que cuando son expuestos al sol generan el efecto fotovoltaico, que es el causante de producir electricidad. De esta forma, cuando las placas solares quedan expuestas al sol estas generan electricidad.

Energía solar térmica y energía fotovoltaica

Estas dos energías son bastante distintas entre sí, ya que una genera calor y la otra genera electricidad, en cambio, tienen varios elementos en común muy importantes. En primer lugar, ambas utilizan al sol para generar estas energías, de manera que ambas son energía limpias y renovables, ya que no generan residuos. En segundo lugar, ambas pueden compartir el mismo espacio; los tejados, azoteas, techos, etc. de las viviendas, por tanto no quitan espacio habitable. Y, por último, ambas ayudan a ahorrar en la factura de la luz y son compatibles entre sí, ya que mientras menos recurramos a la red eléctrica, ya sea para calentar el agua como para la electricidad de la vivienda, o al gas más ahorramos a la larga en la factura de la luz.

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